La nueva estrategia de la DGT: Radares móviles para controlar a los conductores más astutos

Desde que los radares de tramo comenzaron a funcionar en España en 2010, se han convertido en una herramienta clave para reducir la velocidad en las carreteras.
Los primeros se instalaron en lugares estratégicos como el túnel de Guadarrama y Vielha, en Cataluña. Su éxito en mejorar la seguridad vial ha sido tal que, actualmente, la Dirección General de Tráfico (DGT) gestiona 92 radares de tramo en todo el país.
A esto se suman 43 dispositivos adicionales del Servei Català de Trànsit en Cataluña.
A pesar de su efectividad, algunos conductores han ideado maneras de burlar estos controles. Pero la DGT no se queda de brazos cruzados. Ha diseñado una nueva estrategia para asegurarse de que todos cumplan con las normas de velocidad.
¿Cómo funcionan los radares de tramo?
Los radares de tramo operan de una forma distinta a los radares fijos tradicionales. En lugar de medir la velocidad en un punto específico, calcular la velocidad media de un vehículo entre dos puntos.
El proceso es sencillo:
- Al comienzo del tramo, una cámara registra la matrícula del coche.
- Al final del tramo, otra cámara toma una nueva foto.
- Un sistema calcula el tiempo que el vehículo ha tardado en recorrer esa distancia.
Si el tiempo es menor al permitido para respetar la velocidad máxima, el conductor recibe una multa.
Este tipo de radar es especialmente útil en zonas como túneles, carreteras de alta siniestralidad o lugares donde es importante mantener una velocidad constante.
Las trampas de los conductores
A lo largo de los años, algunos conductores han encontrado formas de esquivar el control de los radares de tramo. Entre las estrategias más comunes están:
- Acelerar en los tramos intermedios: Reducen la velocidad justo antes de pasar el último punto de control para "arreglar" su media.
- Salir de la carretera antes del tramo final: Si abandonan la vía antes de completar el recorrido, el sistema no puede registrar su velocidad total.
Estas tácticas no solo rompen las normas, sino que también ponen en peligro a otros conductores.
La respuesta de la DGT: radares móviles en los tramos
Para acabar con estas trampas, la DGT ha tomado una decisión innovadora. Ahora, instalará radares móviles dentro de los tramos ya vigilados por radares de tramo.
Con esta medida, aunque los conductores intenten burlar el sistema acelerando y frenando en puntos estratégicos, el radar móvil podrá captar cualquier exceso de velocidad en el trayecto.
Este "doble control" obligará a los conductores a respetar los límites de velocidad durante todo el tramo, no solo en los puntos de entrada y salida.
Por ahora, no se han dado fechas concretas para la implementación de esta medida, pero todo apunta a que será una realidad muy pronto.
Ventajas de los radares móviles
La instalación de estos radares móviles tiene varios beneficios:
- Aumentan la seguridad vial: Evitan que los conductores aceleren en zonas peligrosas.
- Control más eficaz: Detectan infracciones en cualquier punto del tramo.
- Adaptación a diferentes situaciones: Al ser móviles, pueden colocarse en distintos lugares según las necesidades del tráfico.
La DGT busca reforzar su control sobre los tramos más conflictivos y acabar con las trampas de los conductores que creen poder burlar el sistema.
¿Por qué es importante respetar la velocidad?
El exceso de velocidad es una de las principales causas de accidentes de tráfico. Circular a una velocidad mayor de la permitida:
- Aumenta el tiempo de reacción ante un imprevisto.
- Hace más difícil controlar el vehículo en maniobras de emergencia.
- Incrementa la gravedad de los accidentes.
Además, respetar los límites de velocidad no solo protege la vida de quien conduce, sino también la de los pasajeros, peatones y otros usuarios de la vía.
Una medida que divide opiniones
Aunque esta medida busca mejorar la seguridad, no todos están de acuerdo. Algunos conductores consideran que el uso de radares móviles es una forma de recaudar más dinero con multas.
Sin embargo, la DGT insiste en que su único objetivo es garantizar que todos los conductores cumplan con las normas y reducir los accidentes en las carreteras.
Un dato interesante es que, según estudios, en los tramos vigilados por radares de tramo, los accidentes se han reducido significativamente desde su instalación. Esto demuestra que mantener una velocidad constante realmente salva vidas.
La DGT no está dispuesta a tolerar que algunos conductores sigan burlando los radares de tramo. Con la instalación de radares móviles dentro de estos tramos, busca garantizar que los límites de velocidad se respeten de principio a fin.
Si bien esta nueva estrategia puede no ser del agrado de todos, es una medida necesaria para reforzar la seguridad vial y prevenir accidentes. Al final del día, conducir respetando las normas es la mejor manera de protegernos a nosotros mismos y a los demás en la carretera.

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